Más de 70 participantes y más de 20 proyectos de diferentes territorios del Estado convierten el encuentro en un espacio de aprendizaje, cooperación y experiencias sobre el terreno para repensar la relación entre visitas, agricultura, alimentación y comunidades rurales

Las VI Jornadas TERRAE, celebradas en Buenavista del Norte bajo el lema “Visitas que cuidan territorios”, han cerrado una edición marcada por la alta participación, el intercambio de experiencias y, especialmente, por una forma diferente de acercarse al territorio: conocerlo desde las personas que lo habitan, producen sus alimentos, mantienen sus paisajes y construyen comunidad.

Con más de 70 personas participantes y la presentación de más de 20 proyectos procedentes de diferentes territorios del Estado, las jornadas han convertido durante varios días a Buenavista del Norte y el Parque Rural de Teno en un espacio de encuentro entre municipios, personal técnico, productores y productoras, universidad, empresas, profesionales y agentes vinculados a la agroecología y al desarrollo rural.

Pero uno de los principales resultados del encuentro ha sido precisamente constatar que el territorio no podía limitarse a ser el escenario de las jornadas. El mercado, las fincas, los productos, el paisaje y los espacios de convivencia han formado parte de una metodología destinada a conocer el territorio desde dentro. “Estás conociendo la isla, pero desde otro lugar: la isla real, la isla agroecológica, la isla de corazón. Conoceros desde otro lugar, para mí, es un regalo”, resumía una de las participantes al valorar la experiencia.

De atraer visitantes a decidir cómo queremos ser visitados
Las jornadas partían de un cambio de enfoque: sustituir la pregunta sobre cómo atraer más visitantes por otra más vinculada a las necesidades de los territorios: cómo queremos ser visitados y qué queremos que deje una visita cuando termina.
La mesa redonda, las experiencias presentadas, las visitas sobre el terreno y, especialmente, el taller participativo permitió profundizar en una idea común: una visita puede contribuir al desarrollo territorial cuando genera economía de proximidad, reconoce a quienes producen, respeta las normas y ritmos de la comunidad y permite comprender el paisaje como el resultado de la relación entre naturaleza y actividad humana. El trabajo colectivo dejó una primera afirmación que sintetiza buena parte de las jornadas:
“Cuando las visitas cuidan el territorio, lo revalorizan, anclan las comunidades, generan beneficio común y mantienen la identidad”. Este planteamiento implica también reconocer límites. La acogida no consiste únicamente en ofrecer experiencias a quien llega, sino en construir una relación de respeto entre visitantes y comunidad, preservando aquello que hace singular al territorio.

Sin producción local no hay territorio que contar
Una de las conclusiones más reiteradas durante el encuentro fue la necesidad de mantener producción agroalimentaria en los territorios.
Las jornadas pusieron sobre la mesa una aparente contradicción: existen recursos, conocimiento y diferentes líneas de apoyo, pero continúa disminuyendo la actividad agrícola y ganadera en numerosos territorios rurales.
Frente a ello, las experiencias compartidas señalaron la importancia de reforzar la mediación y el acompañamiento técnico sobre el terreno, facilitar la colaboración entre productores y municipios y fortalecer los circuitos cortos que conectan producción, restauración, comercio y consumo. “Tenemos que tener producción en el territorio y apoyo a sus productores en el territorio. El conocimiento existe; tenemos que tener producto en el territorio para poder vender un territorio”, se señaló durante las jornadas.

El relato construido colectivamente incorporó además una condición fundamental: quienes cuidan el territorio necesitan arraigo, reconocimiento y dignificación del oficio, junto con un marco que proporcione seguridad y permita mantener la actividad.
De esta forma, el producto local deja de entenderse únicamente como un elemento gastronómico y pasa a formar parte de la experiencia territorial: detrás de un queso, una fruta, una verdura o una elaboración existen paisaje, conocimiento, empleo, cultura y personas.

Una visita empieza cuando entramos en la «trastienda» del territorio
El taller participativo permitió construir entre las diferentes mesas un relato común de las “Visitas que cuidan territorios”.

Una de sus aportaciones propone que una visita comienza realmente cuando quien llega consigue abandonar durante un tiempo su ritmo habitual y acceder a esa parte del territorio que normalmente permanece fuera de los circuitos convencionales: “Una visita empieza de verdad cuando te invitan a pasar a la trastienda, sales de tu ritmo habitual, saboreas nuevos alimentos, verbalizas nuevos localismos y empiezas a reconocer de dónde vienes a través de explorar lo que no conocías”.

Esa mirada estuvo presente durante las actividades desarrolladas en Buenavista: conocer experiencias productivas, acercarse al mercado, conversar con quienes trabajan en el territorio, interpretar el paisaje o descubrir sus alimentos permitieron experimentar en la práctica el propio lema de las jornadas.

El relato colectivo añadió otra condición: una visita deja huella positiva cuando consume local, respeta el lugar y sus normas sociales, comparte conocimiento y se relaciona con el territorio y con sus gentes.

Más de 20 experiencias para compartir lo que ya funciona
El Espacio Póster, con más de una veintena de proyectos y experiencias, volvió a mostrar uno de los principales valores de Red TERRAE: convertir el conocimiento generado en cada municipio en un recurso que pueda ser compartido y adaptado por otros territorios.

Bancos de tierras, producción y comercialización, agroecología, alimentación local, dinamización comunitaria y diferentes iniciativas municipales permitieron trasladar la reflexión desde las ideas hasta experiencias concretas.

Una de las valoraciones realizadas durante el encuentro resumía esta filosofía: “La red sirve para compartir experiencia y para intentar aplicar en los territorios de cada uno lo que los demás han probado; no cometer los mismos errores, sino hacer lo que ya funciona”.

Este intercambio abierto de conocimiento refuerza una concepción de Red TERRAE como espacio de confianza, experimentación y aprendizaje entre municipios, en el que las experiencias no terminan con cada proyecto, sino que pueden convertirse en herramientas replicables.

Políticas que permanezcan y jóvenes que puedan quedarse
Las jornadas también pusieron el foco en dos cuestiones decisivas para el futuro de los territorios rurales: la continuidad de las políticas públicas locales y el relevo generacional. Las intervenciones destacaron la importancia de que las estrategias municipales relacionadas con agroecología y desarrollo rural puedan trascender los ciclos políticos, combinando compromiso institucional y continuidad técnica.
Al mismo tiempo, diferentes experiencias mostraron el interés de niños, jóvenes y nuevos productores cuando existen procesos de acompañamiento y oportunidades reales de participar.

El relevo generacional se plantea así no solamente como sustitución de quienes abandonan la actividad, sino como la posibilidad de transmitir conocimientos y mantener comunidades capaces de seguir produciendo, cuidando y habitando sus territorios.

Una red que también se construye desde los cuidados
La evaluación final destacó especialmente la acogida de Buenavista del Norte y el clima de convivencia generado durante las jornadas. Junto a los contenidos técnicos, las personas participantes valoraron la posibilidad de disponer de espacios abiertos donde intercambiar dificultades y soluciones, aprender de otras experiencias y recuperar energía para continuar trabajando desde los municipios. “Lo difícil ahora mismo es encontrar espacios que no sean conclusivos, sino todo lo contrario: espacios para poner en común y que te hagan sentir un poco esperanzada”, señalaba una participante.

Otra de las valoraciones resumía la dimensión humana que ha acompañado al encuentro:
“Simplemente por transmitir ese sentimiento es sentirme como en casa. Con el roce está el cariño y nos vamos encontrando año tras año”.

El legado: territorios donde se pueda seguir viviendo
El relato construido en Buenavista no pretende cerrar una definición. Las jornadas dejan abierta una conversación que Red TERRAE quiere trasladar ahora a sus municipios, proyectos y futuras experiencias.
La última frase elaborada colectivamente apunta precisamente hacia ese horizonte: “Queremos dejar un legado donde las personas y las comunidades puedan seguir habitando sus territorios de una manera sostenible y feliz, valorando su autenticidad y cuidando la soberanía alimentaria”.

De esta forma, “Visitas que cuidan territorios” trasciende las propias jornadas para convertirse en una invitación a municipios, productores, empresas, profesionales y visitantes a preguntarse qué relación quieren construir con los lugares que reciben visitas.

Porque el principal aprendizaje de Buenavista del Norte es que un territorio no se conoce únicamente recorriéndolo. Se conoce hablando con quien lo habita, entendiendo quién produce sus alimentos, respetando sus límites, compartiendo sus ritmos y contribuyendo a que quienes lo cuidan puedan seguir viviendo en él.

Las VI Jornadas TERRAE terminan, pero el relato de las “Visitas que cuidan territorios” acaba de
empezar.

Sobre Red TERRAE
La Asociación Intermunicipal Red TERRAE impulsa desde el municipalismo políticas e iniciativas de agroecología y desarrollo territorial, promoviendo la cooperación entre municipios, la mediación y acompañamiento, los bancos de tierras agroecológicas, los circuitos cortos, la producción y alimentación local y la transferencia de experiencias entre territorios.

Las VI Jornadas TERRAE han sido organizadas junto al Ayuntamiento de Buenavista del Norte, con el apoyo del programa DINAMIZA RURAL, promovido por Gestión del Medio Rural de Canarias (GMR Canarias) y el Gobierno de Canarias.

Dinamiza Rural es una iniciativa impulsada por el Gobierno de Canarias y la FECAM que tiene como objetivo fortalecer el desarrollo económico y social de los municipios canarios con menos de 10.000 habitantes. A través de este programa se promueve la dinamización del medio rural mediante el apoyo al sector primario, la formación especializada, el fomento del consumo de productos locales y la creación de nuevas oportunidades vinculadas al turismo sostenible. La iniciativa cuenta con la colaboración de GMR Canarias y busca implicar a productores, artesanos, comerciantes, hosteleros y administraciones en una estrategia común para impulsar el territorio.
 
Entre sus principales objetivos destacan la revalorización de los productos de kilómetro cero, la generación de empleo y la fijación de población en las zonas rurales, contribuyendo a frenar la despoblación y favorecer el relevo generacional. Asimismo, Dinamiza Rural apuesta por preservar la identidad cultural y las tradiciones locales, mejorar el acceso de los productores a nuevos mercados y promover un modelo turístico más sostenible y respetuoso con el entorno, capaz de generar riqueza y oportunidades sin renunciar a la esencia de cada municipio.
Equipo de la Red Terrae en Buenavista del Norte